La Unión Europea tiene solución (y si no, deberíamos buscarla)

La crisis de la zona euro, que afecta a los 16 estados miembros que han adoptado el euro como moneda única y componen entre sí una unión monetaria plurinacional en el seno de la Unión Europea, sufre una situación sin precedentes. Falta de confianza de los mercados, ataques especulativos sobre los bonos públicos de algunos de sus miembros, turbulencias en sus mercados financieros y bursátiles, y la caída del valor cambiario de su moneda son algunos de los problemas que hacen que el proyecto de la Unión Europea se tambalee.

La interconexión del sistema financiero actual provoca que, si un país entra en default de su deuda soberana o cae en recesión, ponga en peligro también parte de la deuda privada externa, lo que supone que el sistema bancario de los países prestamistas se enfrente también a pérdidas. Y en estos momentos ya son siete los páises de la Unión Europea que están oficialmente en recesión, incluyendo a Reino Unido,  que acaba de encadenar dos trimestres consecutivos en negativo, (según revelan los datos de la Oficina Nacional de Estadística –ONS-). El resto son Bélgica, Holanda, Italia, España, Grecia y Portugal.

La situación económica de la Unión Europea es tan complicada que, según J. D. Sachs (asesor de la ONU sobre los objetivos de desarrollo del milenio), su estados miembros han pasado de representar el 31% de la economía mundial, en 1980, (calculado mediante el PIB de cada uno de ellos) al 20% en 2011. Y, según las previsiones del FMI, dicho porcentaje se reducirá hasta el 17% en 2017.

Pero si bien los problemas son muchos (obsesión de Alemania por los planes de austeridad e ineficiencia de estos, pérdida del poder adquisitivo de las clases medias, alto nivel de paro, cuestionamiento del estado del bienestar, falta de capacidad de los políticos,…) los europeos deberíamos preguntarnos si merece la pena seguir buscando el interés nacional de cada estado miembro (que en parte es lo que impide la solución a los problemas) o repensar el entusiasmo por la Unión.

Los 27 países europeos que en la actualidad forman la UE deberían recordar el fin con el que ésta surgió tras la Segunda Guerra Mundial: impulsar la cooperación económica entre los países miembros para que disminuyeran las posibilidades de conflicto entre ellos. Con el tiempo, la UE se ha convertido en un enorme mercado único con una moneda común, el euro, llegando a ser una organización activa en todos los frentes politicos que ha generado paz, estabilidad y prosperidad en los últimos cincuenta años.

Tampoco deberíamos olvidar que uno de los principales objetivos de la UE es promover los derechos humanos en su territorio y fuera de él. Dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, estado de Derecho y respeto por los derechos humanos son sus referentes fundamentales, tal y como se desprende de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE . Unos derechos que nos han amparado durante mucho tiempo.

Quizá ha llegado el momento de seguir la estela de aquellos que empiezan a sugerir soluciones como los préstamos del FMI a la UE en su conjunto, para lo que sería necesario una unión de políticas fiscales y financieras integradas, o la creación de una unión bancaria europea para evitar problemas de solvencia y eficacia, entre otras. Pero bastaría con empezar a adquirir el compromiso de defender lo que, en tiempos de bonanza, tan buen resultado nos dio.

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2 Comments

  1. Una anécdota que me ocurrió hace pocos días, acompañando a un médico al aeropuerto, escuchando las noticias por la radio en auto. Se hablaba de la crisis política y financiera. El médico en cuestión me cuenta que tiene una hija que va a comenzar la universidad y que, como todos sabemos para un padre hay siempre un afecto especial con las hijas, con todo su dolor de padre, pero quisiera que su hija se fuera a vivir al extranjero. Obviamente mi perplejidad es tal que no puedo evitar comentar que la solución no es huir, que nosotros debemos hacer nuestra parte como ciudadanos pero que también sería justo que visto que nos han metido a sabiendas en este desastre, que fueran ellos mismos, la clase política, a sacarnos de esta situación. La respuesta del médico, que me dejó sin palabras y que concluyó la conversación fue “es muy difícil, los lobbies presionan demasiado”

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    1. Es que es cierto que los lobbies presionan mucho y que el sistema es como es y, si bien es cierto que en nuestra mano está cambiarlo, también es cierto que mientras lo intentamos, no nos viene mal salir de nuestro micro mundo y conocer otras cosas. La hija de ese señor estará más preparada para cambiar lo que hay (si no la gustara) después de haber viajado y enfretadose a la vida por ella misma. Tú, que eres un ciudadano del mundo, sabes ya algo de esto….

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