Cuatro razones por las que las agencias de calificación, definitivamente, no son fiables

foto dolarLas agencias de calificación de riesgos, también conocidas como agencias de clasificación de créditos, de calificación o de rating, son empresas que, por cuenta de un cliente, califican unos determinados productos financieros o activos ya sean de empresas, estados o gobiernos regionales (estados federados, comunidades autonomas).

Con ello se generan unos indicadores que, si son correctos y ecuánimes, permiten analizar el riesgo crediticio y proporcionar al inversor una medida sobre la solvencia del sujeto analizado. Las consecuencias de las calificaciones que llevan a cabo dichas agencias son importantes, ya que determinan en gran medida el comportamiento de los mercados hacia los productos financieros evaluados.

Ahora bien, si la trascendencia de las evaluaciones de las agencias es tan determinante ¿no debería establecerse una labor de supervisión lo suficientemente rigurosa como para garantizar la fiabilidad de sus calificaciones? No olvidemos que el inicio de la crisis económica de 2008 ya puso de manifiesto la falta de previsión de estas agencias al respecto, así como sus malas practicas en las calificaciones erróneas de empresas que a los pocos días fueron a la bancarrota, como Lehman Brothers.

A día de hoy, con varios años más de crisis a nuestras espaldas, ya se pueden establecer varias datos que indican el descrédito de estas empresas y el porqué de la falta de confianza que deberían inspirar. Ahí van algunos de ellos:

1.- Son un oligopolio. Aunque hay más de 74 agencias de clasificación de créditos en el mundo, el mercado está controlado por sólo tres compañías que dominan el 90% del mercado (Standard and Poor’s –S&P-, Fitch y Moody´s). La ausencia de competencia suele tener como consecuencia el abuso de poder y la falta de incentivos al cambio, lo que contribuye a perpetuar el modelo.

2.-Están demasiado cerca de la dirección de sus clientes.
Entre los propietarios de las tres principales agencias figuran fondos de inversión de alto riesgo que a su vez forman parte de complejos entramados de bancos y grupos empresariales, así como de conocidas multinacionales. Todos ellos son objeto, al mismo tiempo, de calificación por parte de estas agencias.

3.-La forma de actuación de las tres agencias dominantes es muy similar. Aunque cada una tienen su propio sistema de calificaciones, éstos son muy parecidos. La mayoria de sus ingresos proviene de los pagos que les hacen los emisores de crédito (lo cual en sí mismo ya da lugar a la duda en cuanto a la independencia de la calificación) pero además es que se elimina cualquier otra forma de actuación (como las más basadas en la metodología científica).

4.-Han sido acusadas de emplear tácticas de chantaje, al amenazar con una rebaja en la calificación de algunas empresas como presión para hacer nuevos clientes. Ejemplo: en 2004 Moody´s rebajó la calificación de la deuda de Hannover Rück al estatus de basura –en contra de las buenas calificaciones de otras agencias- tras el envío de una carta en la que “se esperaba el día en que Hannover estuviera dispuesta a pagar”. Al desagradable final de esta situación (Hannover perdió 175 millones de dólares) hay que sumar la causa inicial y es que la empresa degradada nunca había solicitado su calificación.

La realidad es que “las agencias de rating no siempre aciertan. La gente les cree y por eso tienen influencia a corto plazo, pero a más largo plazo lo que predominan son otros factores”. Estas palabras fueron dichas, en abril de 2010, por Dominique Strauss Khan, ex-director del Fondo Monetario Internacional quien desgraciadamente, a pesar de la responsabilidad de su puesto, y al igual que las agencias de las que hablamos, tampoco acertó en sus apreciaciones.

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